Se acaba el último día del mes de mayo y es hora de hacer balance...
Un balance en un doble sentido, por el mes que se acaba, y por la conclusión de un objetivo que me marqué hace ahora 5 meses.
¿Digo objetivo...?
Igual debería decir un sueño....
Porque casi así se podría catalogar la empresa que me proponía realizar
dado el estado en que me encontraba en aquel momento, con un estado
físico lamentable, con un 40% de masa corporal de más, 96 kgs de peso,
cuando mi peso bueno en forma son 67-68 kgs.

¿Como empezó esta historia...?
En primer lugar decir que yo siempre he tenido mente de deportista,
aunque en ese y otros momentos a lo largo de mi vida me haya visto
dentro de un cuerpo obeso que yo no reconocía como propio, o que por lo
menos se manifestaba en mi una sensación de inconformismo
que planeaba un giro radical. Qué sensación más terrible cuando te vas a
atar los zapatos y no puedes ya que la tripa te impide el doblarte para
ello, o ese odio que coges al irte a comprar ropa, nada te gusta, nada
te vale, nada te queda bien.
A primeros de año el plan de cambio estaba trazado, el objetivo
definido, ya solo quedaba encontrar la motivación necesaria, ese
elemento dinamitador que me impulsara y diera fuerza para cumplirlo. Ese
elemento lo encontré en una fotografía, pura casualidad,
se diría que era una señal del destino, un reflejo premonitorio de lo
que iba o tenía que ocurrir...
Pues bien, en esa foto, publicada en Facebook, se veía a dos primos
mios, una por parte de padre y otro por parte de madre, corriendo
juntos... O al menos era eso lo que parecía, hay que recordar que aunque
los dos son primos mios, entre ellos no son nada,
y viven en localidades distintas, pues bien, ante mi pregunta a ver si
se conocían me respondieron que no, la foto era de una carrera de unos
días antes, la San Silvestre de Gama, que se celebra, como tantas otras
San Silvestres, el día de Nochevieja. A partir
de ahí, y después de hacer yo las presentaciones, comenzamos a dialogar
a través de los comentarios sobre la foto en Facebook. En uno de esos
comentarios, mi primo nos comentó que el día 31 de mayo, hoy, organizaba
la media maratón de Santoña, y que estábamos
los dos invitados, mi prima contestó que era una pena pero que no podía
por una boda, y yo por mi parte que ya me gustaría, pero que lo veía
imposible tal como estaba en ese momento. Eso dije, pero en mi fuero
interno en ese momento germinó una semilla de
esperanza y determinación, en ese momento un sueño, pero gracias a la
fuerza y motivación que me dio esa casualidad en forma fotográfica,
podía hacerse realidad.
Por ello tengo que dar las gracias a
Jackob Martínez y a
Delia Ramos,
por ser protagonistas, aunque sea involuntarios de esa instantánea que
fue el motor motivador de algo que en ese momento parecía una gran
gesta.
El objetivo inicial, bajar de peso y llegar a correr 10 kms a cualquier
ritmo se convirtió en correr la media maratón de Santoña, lo que de por
sí llevaba aparejado bajar mucho de peso.
Mes a mes fui cumpliendo el objetivo que me había marcado con creces,
adelantando los plazos inicialmente planteados e escritos. El mes de
enero había caminado 450 kms a ritmo rápido y bajado 8,5 kgs, con el mes
de febrero vinieron los primeros problemas en
forma de lesiones, al empezar a correr, y quizás demasiado pronto para
el peso que tenía, problemas que se solventaron gracias a
Sergio Labrador Oyagüe,
fisio, que con su cercanía, ánimos, tratamiento, consejos, cuidados y
en general su saber hacer, convirtió lo que podía haber sido el final de
un sueño, en la continuación
del mismo y la transformación del sueño en realidad. Pero esa solo fue
el inicio de una plaga de lesiones que tuvo su colofon el 28 de abril y
que la lesión con la cuál empecé el mes de mayo y que ponía en peligro
mi participación en esta media maratón de
Santoña, me persigue hasta el día de hoy. Esta lesión, que como he
dicho me produje el 28 de abril, en los esquiotibiales, 3 días antes de
una carrera en Colindres de 10 kms que había planteado como preparación
para la media de Santoña, pues bien, esa carrera
ya no pude correr, bueno, acabar, porque salir si hice.
Ahí se me planteaba una disyuntiva que no sabía cómo iba a resolver,
parar tenia que parar, ya que no podía correr, pero durante cuanto
tiempo...?
Quedaba un mes nada más para la media...
Total que después de parar 10 días decidí empezar a correr suave, pues
era la única forma de llegar a correr la media. Quedaba nada mas tres
semanas para la carrera. El ritmo era muy bajo, siempre por encima de 6
minutos el km, ya que comprobé que por debajo
de 5:30 minutos/km y sobretodo si me acercaba a 5m/km sufría un
pinchazo que me obligaba a bajar el ritmo. Así poco a poco se ha ido
acercando el día de la carrera, y tengo que decir que a día de hoy,
antes de la carrera, era una incógnita para mí el estado
real de la lesión, no sabía cuánto me iba a permitir correr. El caso, y lo más importante, es que, 5 meses después, y después de
muchas vicisitudes, problemas y contrariedades, sobretodo en forma de
lesiones, los OBJETIVOS ESTÁN CUMPLIDOS....

23 kgs menos y la media de Santoña acabada...
No voy a decir que la carrera en sí haya sido algo
que me haya llenado de orgullo, tiempo de 1:47:52 no es para echar
campanas al vuelo, de hecho hace mes y medio ya terminé una media por
debajo de ese tiempo, con la preparación muy justa,
pero es que esta era un objetivo buscado en un principio y aparte están
las condiciones que tuvieron lugar en este día, aparte del calor, con
lo tarde que salía la carrera, estaba la lesión que me traía en vilo, y
de hecho corrí en la frontera
que dicha lesión me marcó, en el km 1,5 ya me dio el primer
pinchazo y tuve que bajar el ritmo y dejar a Unai y la liebre de 1:45,
estuve intentando no perderla demasiado de vista, hasta unos 300 metros,
y luego cuando me lo permitió la lesión, se ve
que con el tiempo los musculos se van calentando y te permiten un poco
más, volví a coger a la liebre, sobre el km 7 o algo así, la pena es que
Unai ya estaba afectado por el cansancio y el calor e iba hacía atrás.
Seguí con la liebre hasta el km 17 y… que
mala cabeza la mia, me eché hacía delante… Mala decisión, solo duré
unos 500 metros, otra vez sentí molestias, y de ahí hasta meta solo fue
perder e intentar mantener lo mas posible un ritmo que me permitiera
acabar.
Gracias también a mi hermano, Juan Ignacio , por estar siempre ahí
transmitiendome ánimos y comprensión, y a mi familia de casa, mi mujer
Tere, y mis hijos Aitor
y Leire, por aguantarme y por adoptar como suyas propias mis ilusiones.

Por supuesto un hecho reseñable, y que ha
contribuido a mantener vivas mis ilusiones es el haberme encontrado con
un grupo de amigos con unas inquietudes comunes, una locura contagiosa,
la locura de los runners, ASTRABUDUA TALDEA, un grupo
tan heterogeneo, hacen a todo, y a la vez tan homogeneo… espero
infectarme un poco de ese virus, pero no demasiado, jajaja
Allí donde se mueve una carrera, allí hay alguién de Astrabudua
Taldea, creo que si se oye que organizan una carrera en la luna, allí
habra una camiseta con el logo del club. Eso sí, envidia sana, ¡¡¡Qué
energia
y ganas desprenden ¡!! ¡¡¡Gracias muchachos!!!
Pero… ¿Dónde estabaís hace 20 años cuando mis energias estaban intactas? ¡¡¡ Ay si le hubiera pillado a Zazo entonces…!!!
Ahora el objetivo inmediato es seguir adelante,
curar sin dejar de practicar deporte esta lesión que amenaza con
acompañarme un tiempo demasiado largo, aunque me conformo con que siga
así, permitiéndote correr aunque sea a ritmo lento,
y alcanzar una regularidad de la que hasta entonces he carecido. En
síntesis, disfrutar con lo que me gusta, correr y en general hacer
deporte, ya no correré como lo hice antaño, por supuesto, pero aspiro a
disfrutar mucho más de lo que lo hacía entonces que
era más esclavo del cronómetro.